miércoles, 16 de febrero de 2011

hablar por hablar

Cuando me decidí a tener un blog, lo que me costó bastante, ya preveía lo que iba a pasar. Meses y meses de abandno porque las prioridades son otras, por la urgencia de la vida diaria, por el relax de unas vcaciones o, simplemente, por la desidia y el desinterés. Tener que estar todos los días en el machito y opinando sobre lo divino y lo humano es una carga insoportable. Habiendo sido un gran lector de prensa, conozco bien lo que es darle vueltas al magín para rellenar dos folios todos los días o semanas. Por eso digo que hablar por hablar es una idiotez, similar a esa de tener que escribir por escribir. Así que mi dilema ahora es que no sé si desaparecer de este mapa bloguero o dejarlo estar y acudir a él cuando quiera decir algo, protestar de algo o alegrarme de algo. Hombre, los tiempos no nos dan muchas alegría pero a lo mejor alguna puede caer y no está de más compartirla con la familia, los amigos/as y curiosos/as que puedan encontrar este texto por esas galaxias y nubes de la tecnología. Rn fin buenos días pero, lo dicho, escribir por escribir es igual que hablar por hablar, que es pa ná.